Un hedor insoportable se cuela entre la gente, mientras él trata de lanzarte su mirada más coqueta. Tratas de ignorarlo, como todo el mundo pero es imposible, él se acercado a tu lugar invadiendo tu espacio vital. Te sientes incómoda, pero permaneces ahí por curiosidad. Comienza a dirigirte algunas palabras que no entiendes debido a la música, sigues tratando de ignorarlo.
Apenas ha comenzado el ritual, sabes que tiene todo preparado, se le nota en los gestos de la cara, en sus expresiones corporales, en la forma en que viste, en los años. Es tarde para hacer evadirlo, has permanecido demasiado tiempo parada junto a él.
De repente te das cuenta de sus intenciones por transgredir todo límite, no le interesa, está ebrio. La gente al rededor lo ignora. Hay quienes perciben tu incomodidad pero prefieren mantenerse al margen. Lo rechazas con un sentimiento que va desde el asco hasta la lástima, tratas de poner una barrera, pero las palabras no son suficientes.
Alguien se levanta, un chico está a punto de tomar su lugar pero se da cuenta de la situación y de la manera más amable y sutil, te ofrece el asiento para alejarte del sujeto.
No se ha dado cuenta que se le ha acabado la fiesta y que ahora viaja en transporte público. Lo observas por última vez y piensas: pobre tipo, su vida debe estar llena de mediocridad, frustración y fracasos, pero no estás segura de haber deseado que el flirteo terminara. Probablemente te identificas con él. ¡Qué asco!
viernes, 22 de febrero de 2013
jueves, 21 de febrero de 2013
Trainee de la vida.
Saltar a la vida laboral, sin haber pasado por el típico proceso intermedio entre terminar la carrera y el desempleo post universidad, es harto difícil.
Estoy acostumbrada a hacer las cosas bien, pero en la escuela, tomando en cuenta que comencé desde los tres, llevo veintiún años de mi vida desperdiciados estudiando. Sí, digo desperdiciados, porque se supone que uno va a la escuela para encontrar un trabajo en el futuro, pero todo ese tiempo invertido, a final de cuentas no sirve de mucho.
El ambiente laboral no difiere mucho del preparatoriano, grupos, chismes, críticas y todo eso que se supone debió quedar en el pasado. Y en cuanto a labores; bueno ahí si cambia bastante la cosa, porque uno aprende una cosa y al final resulta ser otra, o sea justo como se supone te enseñaron que no debía ser.
Llevo casi cuatro meses como trainee de copy creativo y todavía no me acostumbro al mundo laboral, como que no me cae el veinte; quizá porque mis necesidades se limitan a mantener un gato.
En fin, a todo se acostumbra uno… excepto a ser trainee.
lunes, 31 de diciembre de 2012
lunes, 3 de diciembre de 2012
Quiero regresar a la escuela
No es cierto eso de que los cambios son paulatinos, uno se transforma de golpe, se pudre de un día para otro, como una manzana a la que ya le han dado una mordida, al menos así fue en mi caso.
Hace un par de meses estaba en la universidad, deseosa de aprehender hasta lo que no me interesaba, paseando por las aulas de materias desconocidas... De repente ¡BUM! Más de 12 horas encerrada en un cubículo, sin saber nada del mundo.
Llega lo peor, la rutina. Pasas todos los días frente a la misma señora que grita lastimeramente: "Alegrías, lleve sus alegrías", pura pinche ironía. No falta el tipo que te quiere ver las tetas y como hace frío, aguantar las nauseas al escuchar como al menos un sujeto aspira flemas y mocos porque tiene gripe. Al menos a esa hora ya no apesta tanto.
Lo único que quiero es dejar desconectar mi cerebro, ansío llegar a casa a dormir para poder despertar temprano al otro día. No pienso si quiera en ver la tele, de leer ya mejor ni hablamos. Hace mucho que no leo.
En este justo momento soy incapaz de ejercer una opinión coherente con respecto a la situación, no porque la desconozca,sino que ha dejado de parecerme trascendente. Me convertí en lo que más detesto, así sin escalas, sin darme cuenta. Me doy asco.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Ese incómodo momento de tu vida en que no sabes que pedo con tu vida.
Aunque a bien yo nunca lo he sabido. Creo que perdí la
personalidad cuando la guardé en el bolsillo izquierdo de mis viejos pantalones.
O quizá se fue por el inodoro.
Detesto estar siempre en conflicto. Me aferro al pasado como si pudiera volverlo presente, pero
es como esa camiseta rota que te gusta mucho, pero jamás usas y sólo estorba en
el clóset. Es hora de hacer limpieza.
No sé quien soy ahora, pero tampoco quiero averiguarlo.
sábado, 20 de octubre de 2012
No quiero ser Godínez
A esta altura debo haber envíado ya, cerca de veinte currículums. Todos iguales, con estructura básica, poco creativos y sin foto. Comencé a envíarlos porque regresé a vivir a casa paterna. Es horrible. Me aburro mucho.
Me da miedo comenzar una etapa nueva, completamente diferente. Veinte años de mi vida haciendo lo mismo, estudiando, asistiendo a la escuela; ni si quiera sé si me imagino haciéndo otra cosa. De lo que si estoy segura es que no quiero terminar trabajando como un ejecutivo oficinista frustrado y mal cogido. Godínez, les dicen.
Creo que no debí escribir: "Tener tres gatos", en la parte correspondiente a mis metas en la vida. Quizá por eso no me llaman.
Me da miedo comenzar una etapa nueva, completamente diferente. Veinte años de mi vida haciendo lo mismo, estudiando, asistiendo a la escuela; ni si quiera sé si me imagino haciéndo otra cosa. De lo que si estoy segura es que no quiero terminar trabajando como un ejecutivo oficinista frustrado y mal cogido. Godínez, les dicen.
Creo que no debí escribir: "Tener tres gatos", en la parte correspondiente a mis metas en la vida. Quizá por eso no me llaman.
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